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¿Qué hay detrás del alineamiento de Jaldo con Milei?

El peronista Osvaldo Jaldo quedó en la extraña situación de ser el único gobernador del país que justificó la incautación de fondos de la coparticipación de Chubut que concretó Milei. No sólo no firmó el comunicado de los gobernadores en respaldo de su colega Nacho Torres, sino que hasta lo cruzó públicamente.

Jaldo ya se había diferenciado del resto del peronismo al ser el único gobernador en apoyar la sanción de la ley ómnibus. Las especulaciones en el peronismo sobre los desconcertantes movimientos de Jaldo transitan dos andariveles: la urgencia por evitar un choque con Milei por la delicada situación financiera de Tucumán y la feroz interna que libra con su antecesor y todavía presidente del PJ tucumano, Juan Manzur.

Distintas fuentes del máximo nivel del peronismo y del PJ tucumano afirmaron a LPO que el posicionamiento de Jaldo esta influenciado por esos dos vectores, a los que se suman una convicción del gobernador, que suele comentar en la intimidad: “Cuidado con Milei, que le puede salir bien y reelige”.

Como sea, detrás del acercamiento a Milei, se libra en el peronismo tucumano una feroz batalla entre jaldistas y manzuristas, que comenzó con una implacable limpieza de funcionarios afines al ex gobernador apenas asumió Jaldo y ahora ya empieza a morder el hueso d ellos resortes de poder que le quedan al ex jefe de Gabinete.

Jaldo dijo que Nacho Torres “dice una verdad a medias” y que Chubut debe pagar 

La Caja de Ahorro Popular de Tucumán hace honor a su nombre: es una de las instituciones con más recursos de la provincia. Un híbrido que da funciones de banco, pero no está sometida a los controles del Banco Central y tiene el monopolio del juego en la provincia, asociada al empresario Roberto Sagra, a la sazón presidente del club San Martín de Tucumán.

La Caja como se la conoce en la provincia, es un punto neurálgico que cruza poder político y económico, juego, fútbol, medios y sindicatos. En los hechos, la administración está a cargo del líder de La Bancaria de Tucumán, el diputado peronista Carlos Cisneros. Se supone que la preponderancia de La Bancaria en esta institución se debe a que sus empleados están inscriptos en ese gremio.

La Caja como se la conoce en la provincia, es un punto neurálgico que cruza poder político y económico, juego, fútbol, medios y sindicatos. En los hechos está bajo el control del disputado Carlos Cisneros.

Es un ente público con autarquía, de manera que el gobernador tiene la potestad de nombrar sus autoridades. Pero hasta ahora los gobernadores tucumanos han aceptado que sea La Bancaria quien los elija. José Alperovich eligió enfrentar al gremio y activó una pelea que sigue hasta hoy. “Es una operación de mi enemigo Carlos Cisneros”, le dijo semanas atrás, a los jueces que lo juzgan por abusos sexuales reiterados.

Jaldo ejecutó la semana pasada una jugada fulminante que dejó en shock al peronismo tucumano. Si aviso previo, destituyó a Sebastián Gobellina del Ente Autárquico de Turismo de Tucumán. Gobellina es un hombre de Cisneros.

El diputado peronista Carlos Cisneros.

En su lugar, Jaldo nombro al ex intendente Ricardo Amaya, que proviene de Juntos y enfrentó al peronismo como candidato de Macri. Amaya estaba sin trabajo y venía de hacer una pésima elección como legislador provincial, al punto que no pudo ingresar a la Legislatura.

El rumor en Tucumán es que Miguel Pichetto le pidió a Jaldo que le consiga un puesto a Amaya, cuyo mandato como diputado nacional venció en diciembre. Pichetto, se supone, ayuda al gobernador de Tucumán a relacionarse con el complejo mundo de Milei y Macri.

El movimiento es muy interesante porque revela una intensión de Jaldo de pelearle a su antecesor Juan Manzur el poder real. “La Caja y el Ente de Turismo son dos entes autárquicos y dos resortes claves del poder de Manzur y Cisneros”, afirma un dirigente tucumano que conoce muy bien a ambos.

Pero al mismo tiempo que le comió a sus adversarios internos uno de las dos dispositivos que controlan, Jaldo avanzó en un gesto de apertura hacia el electorado de lo que fue Juntos. El gobernador ya había jugado fuerte durante el tratamiento de la ley ómnibus cuando ordenó a los diputados peronistas votarla. El bloque se partió: lo acompañaron tres y dos desobedecieron la orden. Los rebeldes fueron Pablo Yedlin y Cisneros.

Jaldo insinúa un armado muy amplio, con radicales y guiños a Milei y Macri, que tiene desconcertados a propios y extraños. Como segunda del Ente de Turismo nombró a Inés Frías Silva, del más rancio patriciado tucumano. “Un gesto a la Sociedad Rural”, explica un diputado tucumano.

En la política tucumana empezó a correr el rumor que Jaldo podría nombrar al ex intendente de San Miguel de Tucumán, Germán Alfaro, al frente de la Caja Popular de Ahorros.

“Jaldo no quiere hacer un Juntos de base peronista, va por el peronismo, pero también quiere mostrar amplitud”, explica un dirigente que lo acompaña hace años.

Tras la toma de control del Ente de Turismo, en la política tucumana empezó a correr el rumor que Jaldo podría nombrar al ex intendente de San Miguel de Tucumán, Germán Alfaro, al frente de la Caja Popular de Ahorros. “No creo que Jaldo se anime a nombrar a Alfaro en la Caja, parece más una amenaza que deja correr para tener a raya a Cisneros”, explica un legislador tucumano.

Alfaro estuvo muy cerca de ser el candidato a gobernador de Juntos y su mujer Beatriz Avila es senadora nacional y forma parte del bloque ampliado del PRO. De diálogo directo con Macri, Alfaro proviene del peronismo y formó parte del grupo político que en su momento rodeaba a Alperovich y que también integraban Manzur y Jaldo. Es decir, se conocen bien. Y es verdad que ahora está en un buen momento con Jaldo, pero su hipotético arribo a la Caja no es tan sencillo.

“Es una decisión política que tiene que tener el visto bueno de Macri”, explican sin más vueltas en el entorno de Alfaro. Jaldo este lunes dijo que no tenía previsto hacer más cambios en el equipo de Gobierno.

Por ahora, estas movidas de Jaldo, que también integró radicales a su gabinete, se ven como parte de un esfuerzo para ampliar la base de sustentación de su gobierno y de hecho en Tucumán ya se habla del “Opoficialismo”. En efecto, casi no se escuchan críticas de la oposición radical y macrista a su gestión y los ataques más virulentos -paradójicamente- provienen del peronismo. Pero, este coqueteo de Jaldo con sectores de la oposición no está claro que tengan un correlato electoral el año próximo. “Jaldo no se va a ir del peronismo”, sentencian cerca suyo.

Esta nota fue publicada en el portal LaPolíticaOnline. Leer más

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