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Llaryora analiza demorar el llamado a elecciones en 2027: “Se va a votar cuando sepamos que se gana”
“Se va a votar cuando sepamos que se gana”. Esta fue la frase con la que, en los últimos días, se retiraron del despacho del gobernador cordobés Martín Llaryora un par de ministros de su extrema confianza. Y es lo mismo que admiten otros que estuvieron cerca de él en las últimas recorridas por el interior provincial.
Con lo cual, la idea de votar entre marzo y abril del año próximo con la intención de despegar lo máximo posible la contienda provincial del escenario nacional parece ahora sólo ser una alternativa. Una posibilidad más. Pero no la decisión final como creen algunos oficialistas y la mayoría de la oposición en Córdoba.
Descartando así, además, una receta que usó con asiduidad el cordobesismo en los últimos turnos electorales: en 2015, De la Sota y Schiaretti fijaron la fecha para julio; en 2019, la abrumadora victoria de Schiaretti se produjo en mayo -resultado que, dicen, aceleró el llamado de CFK a Alberto Fernández- y en 2023, Llaryora logró la ajustada victoria en junio. Todos los comicios separados de la atmósfera nacional.
En esta oportunidad, atado fundamentalmente y de manera lógica a las encuestas, pero también al desarrollo de la gestión, lo complejo del rompecabezas en la oposición y las tensiones propias del cordobesismo, crece ‘el plan B’: votar cerca o directamente en octubre. Con todo.
Alternativa que en las últimas horas reconoció un llaryorista paladar negro a LPO. “Se miran las encuestas, hay que terminar las obras y ojo que a lo mejor Milei no llega con el aire que tiene ahora”, dijo y agregó el clima interno en la convivencia entre Llaryora y Schiaretti: “si no terminan de conversar lo que tienen que charlar… es a fondo”.
Esto último implica, incluso, que Llaryora juegue en la discusión del peronismo nacional para el respaldo a candidatos en octubre del 2027.
En estas semanas, el gobernador cordobés empujó algunas fichas en ese sentido. Como lo contó LPO, hubo funcionarios suyos que se mostraron con tropa de Axel Kicillof en Mar del Plata; Llaryora tampoco desconoce que crece el rumor de un frente de todo el peronismo en el Congreso como lo dijo Miguel Pichetto y es lo que genera fuertes fricciones entre el rionegrino y los schiarettistas; y, como lo soltó de manera pícara un massista el fin de semana largo “probablemente, Sergio (Massa) y Martín (Llaryora) hablen más entre ellos de lo que nosotros pensamos”. Condimentos nacionales que contribuyen a la teoría de votar en octubre.
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Los aspectos locales son los riesgos de una transición larga en caso de una derrota prematura (posibilidad que no pasa por la cabeza de los llaryoristas) y el impacto en el esquema opositor. Llaryora persigue un objetivo en el que hasta algunos peronistas dejaron de creer en el último tiempo: fracturar la oposición. Sobre todo, la sólida sociedad que hoy muestran Gabriel Bornoroni y Luis Juez.
El llaryorismo puro cree que el diputado debería seguir en el Congreso si en una misma parada se pone en juego un pleno; y, por otra parte, confía en que la mala relación que hoy tienen Juez con el radical Rodrigo de Loredo no tiene vuelta atrás. Podrían los dos competir por separados.
Además, los que cultivan el plan octubre incluyen en la receta un principio de diálogo con los intendentes por la ‘re-re’, el bloqueo a las reelecciones que les hizo Schiaretti y que hoy tiene a varios inquietos. No sólo entre los intendentes del PJ y la UCR, sino también entre algunos ministros que tomaron licencia en su segundo período en la Unicameral para asumir en el gabinete llaryorista.
Esta nota fue publicada en el portal LaPolíticaOnline. Leer más

