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El ingreso de los Neuss a Transener no pudo revertir la caída de la acción que perdió un tercio de su valor
Las acciones de Transener acumulan una caída cercana al 30% en dólares desde los máximos registrados a fines del año pasado, en un movimiento que no logró revertir el desembarco en la empresa de los hermanos Neuss, muy cercanos a la administración libertaria.
Desde que Milei llegó a la Casa Rosada, los Neuss viene protagonizando un raid de compras de activos estratégicos en energía que en el caso de Transener no estuvo exento de polémica: cuando se abrieron los sobres apareció como ganadora Central Puerto, luego se cayó el sistema y cuando volvió los ganadores eran los Neuss.
El episodio agravó las sospechas del mercado de un favoritismo del gobierno con los herederos de la bebida pomelo, porque como reveló LPO casi dos meses antes, en el sector corría el rumor que la empresa iba a ganar o ganar.
La caída de Transener es una de las más persistentes del Merval, pero acompaña un contexto de mayor debilidad de los activos argentinos. Lo interesantes es que ocurre pese a que los fundamentos de la compañía continúan mostrando fortaleza. Transener presentó buenos resultados durante el segundo trimestre de 2026, aunque por debajo de las expectativas de algunos analistas.
Los Neuss se quedaron con Transener tras una sospechosa falla del sistema
Los ingresos consolidados alcanzaron los USD 138 millones, con un crecimiento del 37% interanual, mientras que el EBITDA llegó a USD 88 millones, un 45% más que en el mismo período de 2025. La utilidad neta, en tanto, fue de USD 51 millones, con una mejora interanual del 44%.
Sin embargo, el mercado parece estar mirando más allá de los números actuales.
Para Damián Vlassich, líder de Estrategias de Inversión en IOL, la baja responde en buena medida a que los principales argumentos que habían impulsado a Transener ya quedaron atrás. “Durante 2025 la acción fue una de las de mejor desempeño entre las reguladas, impulsada por dos catalizadores muy concretos: la Revisión Quinquenal Tarifaria aprobada en abril de ese año, que normalizó ingresos con actualización mensual indexada a inflación, y la expectativa de privatización de la participación estatal”, explicó.
Lo curioso es que la privatización total de la empresa, lejos de empujar la cotización la hundió. La venta del 50% de la participación de la estatal Enarsa en Citelec, controlante de Transener, fue adjudicada a la sociedad de los Neuss con Genneia por USD 356 millones y recibió la aprobación regulatoria definitiva.
Para Vlassich, una vez materializada la operación, “se descontó la prima que la había sostenido y la acción volvió a ser valuada principalmente por sus fundamentos operativos.
Marcelo Mindlin, otro de los dueños de Transener.
Matías Cattaruzzi, analista de acciones en Adcap Grupo Financiero, mantiene una visión más constructiva. La firma conserva su recomendación de compra y un precio objetivo de $4.600 por acción a 12 meses, lo que implica un potencial de suba del 42%. De ese retorno, aproximadamente el 12% provendría de dividendos.
“Transener reportó sólidos resultados para el segundo trimestre de 2026, aunque levemente por debajo de nuestras expectativas”, aceptó Cattaruzzi, quien destacó que la normalización tarifaria continúa sosteniendo los resultados, aunque advirtió que los mayores costos operativos limitaron parcialmente la mejora.
La situación financiera constituye uno de los principales argumentos alcistas. Transener no posee deuda financiera y registra una relación Deuda Neta/EBITDA de -0,4x. Además, al cierre del segundo trimestre contaba con USD 377 millones de reserva para futuros dividendos y USD 134 millones entre efectivo e inversiones de corto plazo.
Cattaruzzi estima que la compañía podría distribuir durante el segundo semestre dividendos por al menos 187.000 millones de pesos, equivalentes a unos USD 117 millones y a un dividend yield cercano al 12%.
Claudio Maulhardt, gestor de carteras en Galileo Fondos, incluso considera que el castigo resulta excesivo. “Como dijimos hace un trimestre, Transener es un reloj que sólo una (nueva) ruptura del contrato puede hacer que deje de funcionar”, afirmó.
“Nos parece demasiado barata por múltiplos, por comparación con utilities regionales o incluso vista como el bono CER mencionado arriba”, sostuvo Maulhardt. Su lectura es que Transener ofrece un retorno real atractivo, con potencial adicional derivado de nuevos proyectos.
El problema, precisamente, es que ese potencial todavía no tiene un catalizador concreto. El proyecto AMBA I, que contempla una inversión estimada de USD 1.100 millones para ampliar la red de transmisión, podría aportar cerca de 5% adicional al EBITDA de Transener, pero todavía no fue incorporado al escenario base de la firma.
Mientras tanto, Vlassich advierte que, para que la acción pueda revertir la tendencia, será necesario que se estabilice el riesgo país y exista mayor claridad sobre el plan de inversiones del nuevo controlante y el sendero tarifario.
Esta nota fue publicada en el portal LaPolíticaOnline. Leer más

