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El hermano del arrepentido de la AFA es funcionario de Weretilneck: los negocios con Toviggino
La trama que une al gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, con el arrepentido Juan Pablo Beacon y el tesorero de la AFA, Pablo Toviggino, suma nuevos capítulos a partir de chats inéditos que amplían el alcance de las gestiones, favores y negociaciones que cruzan política, fútbol y recursos del Estado.
Lejos de tratarse de contactos esporádicos, las conversaciones muestran un vínculo aceitado, donde Beacon aparece como operador directo entre el poder político provincial y la estructura de la AFA. En ese entramado, Weretilneck no sólo figura como interlocutor frecuente, sino como pieza central para habilitar gestiones, destrabar proyectos y ofrecer influencias.
Juan Pablo Beacon es un abogado de Viedma que fue mano derecha del Tesorero de la AFA, hasta que declaró ante la justicia de Estados Unidos y causó pánico en la entidad que preside Claudio “Chiqui” Tapia. Según sugieren los chats, hasta agosto del año pasado se movía como un intermediario del gobernador de Weretilneck con negocios internacionales.
Pero detrás de esa figura también aparece una estructura más amplia. El entramado de relaciones no se limita a los chats, sino que incluye conexiones directas con el gobierno provincial. En ese punto, la presencia del entorno familiar de Beacon dentro del Estado refuerza la cercanía con el poder político.
Su hermano, Guillermo Beacon, se desempeña actualmente en la Subsecretaría de Asuntos Jurídicos y Recursos Humanos del Ministerio de Desarrollo Humano de Río Negro, bajo la órbita de Juan Pablo Muena.
Guillermo Beacon ya había ocupado funciones en el Boletín Oficial durante la gestión de Arabela Carreras, aunque su llegada se vincula al armado político de Alberto Weretilneck. La permanencia del hermano del arrepentido en distintas áreas del Estado refleja la continuidad de ese vínculo político a lo largo de los años.
Toviggino y el Chiqui Tapia.
Los mensajes entre Toviggino y Juan Pablo Beacon que tiene en su poder el juez Luis Armella dejan ver una dinámica constante de encuentros y movimientos de dinero. En uno de los primeros intercambios, Beacon anticipa la llegada del entonces senador a la AFA: “El martes estás en AFA… viene Weretilneck… podemos atenderlo un rato”.
La naturalidad con la que se organizan reuniones de ese nivel político dentro de la estructura del fútbol contrasta con otros tramos más sensibles. En noviembre de 2021, Beacon menciona envíos de dinero. “Hno Diego entre mañana y viernes te lleva 1.4… lindo eh”, escribe, en una conversación donde también se habla de cheques, cuentas y depósitos.
Las referencias a montos, facturación y movimientos económicos se repiten meses después, cuando directamente plantea esquemas para disfrazar pagos: “110 te hago… en varias facturas… todo pelotas. Avisame y las metemos ahí con Astarbe para los juveniles así justificamos”.
El nombre de Weretilneck aparece de manera reiterada como facilitador de iniciativas. En uno de los chats más reveladores, Beacon asegura haber conseguido el compromiso de INVAP para desarrollar un sistema para la AFA: “Ya tengo el compromiso de INVAP a través de Weretilneck de hacer todo”.
La conversación avanza incluso sobre los motivos detrás de esa oferta. “Porque Weretilneck quiere figurar… es una sociedad del Estado” explica Beacon. El planteo expone el uso potencial de recursos estatales con fines que no necesariamente responden a una política pública clara, sino a intereses vinculados al posicionamiento político y a la relación con el fútbol.
Además de intentar influir en el plano judicial en con una acción contra las SAF, cómo publicó LPO, las gestiones internacionales también forman parte del intercambio. Beacon le cuenta a Toviggino sobre contactos de Weretilneck con Qatar para llevar un estadio desmontable a Bariloche.
“Estuvo hablando con los qataríes para traer el estadio del mundial”, adelanta Beacon. Pero en otro mensaje, reconoce el carácter poco sólido de la iniciativa: “Voy a decir que AFA apoya… humo hermano”.
La respuesta de Toviggino fue un aval: “Pero claro que sí hermano dale”. Al día siguiente, Beacon volvió a escribir, ya con la reunión consumada: “Vamos a meter el estadio en Bariloche y Weretilneck se fue enloquecido porque le vendió frutas”.
Esta nota fue publicada en el portal LaPolíticaOnline. Leer más

