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El mercado cree que Caputo armó un paraguas para que salgan los grandes fondos

El mercado financiero argentino vivió otra jornada de extrema tensión. La tasa de caución llegó a tocar el 191% nominal anual. El salto ocurrió después que el Tesoro realizara una recompra de bonos por aproximadamente 1,75 billones de pesos, pero esa operación no se tradujo en una mejora visible de la liquidez. La contradicción alimentó una pregunta entre los operadores: ¿Luis Caputo está administrando la deuda pública o sosteniendo los precios de los bonos para facilitar la salida de grandes inversores sin pérdidas sustanciales? 

La caución es el mercado donde bancos, fondos y sociedades de bolsa consiguen pesos por períodos muy cortos, generalmente dejando títulos como garantía. Su tasa funciona como un termómetro de la liquidez financiera. Cuando se dispara, revela que hay operadores dispuestos a pagar costos extraordinarios para conseguir dinero de manera inmediata. 

En esta rueda, la tasa promedio ponderada de caución en BYMA fue del 29,62% nominal anual, pero las últimas operaciones se realizaron cerca del 190%. Una fuente del mercado reportó un máximo de 191%. 

La diferencia entre el promedio y las operaciones extremas no es menor. Mientras algunos operadores consiguieron financiamiento a tasas relativamente normales, otros debieron afrontar costos varias veces superiores. 

El riesgo país superó los 900 puntos y se acerca a la zona de default

“No es normal que la tasa de fondeo un día puede irse de 20 a 200 sin que a nadie le importe”, cuestionó un analista financiero, que criticó la tendencia a minimizar estos episodios utilizando exclusivamente el promedio ponderado de las operaciones. 

El Banco Central debió extender hasta las 18 la rueda de operaciones Repo, utilizada para administrar la liquidez mediante pases. Durante esa hora adicional se negociaron aproximadamente un billón de pesos. El volumen total alcanzó los 5,8 billones, frente a los 4,5 billones de la jornada anterior. Según estimaciones que circularon en el mercado, alrededor de 1,3 billones correspondieron a operaciones del Banco Central. 

No es normal que la tasa de fondeo un día puede irse de 20 a 200 sin que a nadie le importe.

La tensión resulta todavía más llamativa porque este miércoles el Tesoro había anunciado una importante recompra de deuda en moneda local. Según el relevamiento del economista Federico García Martínez, la operación alcanzó ocho instrumentos con vencimientos entre 2028 y 2030. Entre ellos se destacaron dos bonos duales: el TXMD9, del que se recompró el 9,1% del valor nominal en circulación, y el TXMJ0, con una recompra equivalente al 15,4%. El monto total de la operación rondó los 1,75 billones de pesos. 

En principio, una recompra de bonos implica que el comprador entrega pesos a cambio de retirar títulos de circulación. Pero esa mecánica no garantiza que aumente la liquidez disponible en el conjunto del mercado. Todo depende de quién realizó efectivamente la operación, de dónde salieron los fondos y qué hicieron los vendedores con el dinero recibido. 

La falta de alivio en las tasas despertó sospechas sobre la identidad del comprador. “No se vio reflejado en la liquidez la operación vista ayer en la curva pesos”, explicó una fuente financiera. El mismo operador planteó que una posible explicación es que las compras se hayan canalizado a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES o del Banco Nación. En ese caso, la operación no necesariamente habría significado una inyección monetaria neta. Se trata de una hipótesis todavía sin confirmación.

El episodio coincidió además con una fuerte caída de los activos financieros internacionales, que complicó la lectura de los movimientos locales. Otra fuente del mercado mencionó problemas vinculados con la liquidación T+7 de operaciones de dólar cable. Esos compromisos pudieron generar una demanda adicional de pesos para completar liquidaciones en el mercado local. “Qué día, Teté. Llovían pufos por todos lados”, describió el operador, que destacó la importancia de la extensión de la rueda Repo. 

La discusión sobre la liquidez se volvió especialmente sensible porque el Gobierno ya había utilizado recompras de deuda para compensar la absorción de pesos de sus licitaciones. En octubre, el equipo económico había explicado que una recompra cercana al billón de pesos permitiría amortiguar el efecto monetario de una colocación que retiraba 1,7 billones del mercado. Aquella operación fue presentada como una herramienta para evitar tensiones en las tasas. Ahora, en cambio, los operadores no encontraron el alivio esperado. 

La secuencia abrió otra discusión sobre los objetivos de Caputo. En el mercado circula la recomendación de abandonar las posiciones en bonos en pesos y rotar hacia títulos en dólares. “Se terminó el carry”, escribió la cuenta especializada BelisarioAI, al señalar que los bonos en moneda local enfrentaban un exceso de demanda, mientras los denominados en dólares tenían un exceso de oferta. La recomendación supone que el negocio de aprovechar las tasas en pesos perdió atractivo frente a la posibilidad de comprar deuda dolarizada a precios deprimidos. 

La cuestión adquiere otra dimensión por el comportamiento de los grandes tenedores de deuda argentina. El analista Walter Stoeppelwerth sostuvo que importantes empresas habían comprado bonos globales durante el gobierno de Alberto Fernández, cuando cotizaban a paridades de entre 20 y 30 dólares, y luego incrementaron sus posiciones durante el rally financiero de Milei. 

La observación plantea un interrogante sobre el destino de esas carteras: si las compañías deciden realizar ganancias, ¿quién absorbe los títulos que venden y a qué precios? 

En ese contexto, la recompra del Tesoro abre una pregunta sobre sus beneficiarios. Si el Estado interviene como comprador en un mercado donde determinados inversores necesitan desprenderse de sus posiciones, puede contribuir a sostener las cotizaciones y ofrecer una contraparte para concretar esas ventas.  

La inquietud coincide con un deterioro de los bonos argentinos en dólares. Los títulos soberanos volvieron a cotizar con rendimientos de entre el 13% y el 15% anual, con algunos tramos de la curva por encima de esos niveles y un riesgo país cercano a los 1.000 puntos básicos.  

Pero el movimiento de los capitales no se limita a las carteras financieras. Un informe de Pablo Manzanelli y Valentina Castro, elaborado por el Área de Economía y Tecnología de FLACSO y CIFRA, identificó un saldo negativo de inversión extranjera directa de 1.878 millones de dólares entre 2024 y agosto de 2026. Solo durante los primeros ocho meses de este año, los egresos netos alcanzaron los 686 millones de dólares. Los investigadores concluyeron que la repatriación del capital extranjero superó a las nuevas inversiones. 

El trabajo ofrece además una interpretación sobre los límites del programa económico. Manzanelli y Castro vinculan las dificultades del propio modelo económico con la imposibilidad de establecer un ciclo de endeudamiento externo capaz de proporcionar los dólares necesarios para sostener las operaciones especulativas. 

Es decir, las ganancias financieras en pesos requieren, para convertirse en ganancias efectivas en moneda extranjera, que exista una oferta suficiente de dólares cuando los inversores deciden salir.  El giro de utilidades y dividendos sumó 4.977 millones de dólares solo durante el primer semestre de 2026. 

La combinación de estos fenómenos plantea un problema para el esquema financiero de Caputo. Por un lado, las empresas extranjeras distribuyen utilidades o venden activos. Por otro, aparecen recomendaciones de abandonar el carry trade y operadores que necesitan pesos con urgencia para cerrar sus posiciones. En el medio, el Tesoro recompra deuda y el Banco Central administra una liquidez que muestra saltos extremos en las tasas.

La explicación oficial de las recompras es la administración del perfil de vencimientos. Retirar bonos de circulación permite reducir compromisos futuros y ordenar el calendario de pagos. Pero la magnitud de las operaciones, su oportunidad y la falta de información sobre las contrapartes dejan abierta una discusión adicional sobre los efectos de esa intervención. 

La pregunta es si Caputo está utilizando los recursos públicos para administrar sus vencimientos o si, esas operaciones están facilitando la salida de grandes inversores que buscan realizar ganancias y reducir su exposición a la Argentina. 

Esta nota fue publicada en el portal LaPolíticaOnline. Leer más

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