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Fitch estima un dólar arriba de los $2.000 para las elecciones

La economía argentina enfrenta dos posibles escenarios para los próximos 18 meses, pero ambos comparten un denominador común: crecimiento moderado, consumo débil y una mayor presión sobre el dólar a medida que se acerquen las elecciones de 2027. FIX SCR -la filial regional de la calificadora Fitch- proyectó que el tipo de cambio podría terminar el próximo año entre $2.047 y $2.246, mientras que el crecimiento económico se ubicaría entre 1,6% y 2,5%, dependiendo de la tensión cambiaria.

En el escenario de mayor tensión, la calificadora supone que durante 2026 continuará la erosión de los factores que sostienen el consumo privado, con caída del salario real entre los trabajadores formales, mayor morosidad y elevados costos financieros. Para 2027 agrega un contexto político más complejo, que provocaría una mayor dolarización de las carteras y obligaría al Gobierno a utilizar con más intensidad las tasas de interés y la deuda de corto plazo para absorber pesos y contener la demanda de divisas.

En ese caso, el dólar oficial terminaría 2026 en $1.671 y saltaría hasta $2.246 en diciembre de 2027, lo que implicaría una devaluación del 34,4% durante el año electoral. La inflación, después de cerrar este año en 30,7%, se ubicaría en 26,3% el próximo. La combinación supone una suba del tipo de cambio real y un traslado moderado de la devaluación hacia los precios internos.

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El costo aparecería principalmente sobre la actividad. Con tasas más altas y menor disponibilidad de crédito, FIX estima que el PIB crecería solamente 2,1% este año y desaceleraría hasta 1,6% en 2027. El estrés financiero de las familias se profundizaría porque la recuperación de los salarios reales resultaría insuficiente para compensar el costo de refinanciar las deudas.

El otro escenario supone una dinámica cambiaria menos disruptiva. Allí, FIX proyecta un crecimiento de 2,8% para 2026 y de 2,5% para 2027. El dólar cerraría este año en $1.625 y alcanzaría los $2.047 a fines del próximo, con una suba del 26% durante 2027. La inflación, en tanto, bajaría desde 28,7% este año hasta 18% el próximo.

El estrés financiero de las familias se profundizaría porque la recuperación de los salarios reales resultaría insuficiente para compensar el costo de refinanciar las deudas

Pero incluso en este escenario, la calificadora anticipa tensión durante el año electoral. FIX espera una dolarización de carteras en la previa de los comicios, que presionaría sobre el tipo de cambio, las reservas y las tasas de interés. En particular, proyecta una mayor velocidad de devaluación durante el segundo trimestre de 2027 por la búsqueda de cobertura de los inversores.

El punto de partida tampoco muestra una economía particularmente dinámica. Durante los primeros meses de 2026 se mantuvieron débiles varios indicadores asociados al consumo. Los salarios reales formales siguen deprimidos, cayó la cantidad de trabajadores registrados, el financiamiento para las familias continúa siendo caro y la morosidad acumula 17 meses consecutivos de aumento. La cartera irregular de más de 90 días de las familias alcanzó el 15,9%.

La actividad también presenta fuertes diferencias sectoriales. La producción industrial cayó 2,2% interanual durante el primer semestre, con retrocesos en 11 de los 15 sectores relevados. Los textiles acumularon una caída del 24,4%, maquinaria y equipo del 19,3% y vehículos del 11,5%. La construcción, en cambio, creció 2,8% y sectores vinculados a las exportaciones, como minería, hidrocarburos y agro, muestran un comportamiento mucho más favorable.

Precisamente, el sector externo aparece como el principal sostén de los dos escenarios. FIX proyecta para 2026 un superávit comercial de USD 23.837 millones y de USD 19.632 millones para 2027 en el escenario de menor tensión. Las inversiones vinculadas al RIGI, especialmente en hidrocarburos, y el buen desempeño esperado para el sector agropecuario permitirían sostener la actividad aun con un mercado interno débil.

Las diferencias también aparecen en las tasas. En el escenario menos turbulento, la TAMAR bajaría hasta una TNA del 17,9% hacia fines de 2027. En el más adverso, el Gobierno tendría que mantener una política monetaria mucho más restrictiva y la tasa terminaría en 27,5%, ante una menor demanda de pesos y una inflación más elevada.

El frente fiscal sería otro de los puntos de resistencia. En uno de los escenarios, FIX proyecta un superávit primario del 1,4% del PIB tanto para este año como para el próximo. En el otro, el menor crecimiento reduciría la recaudación y llevaría el resultado al 1,3% en 2026 y al 1,2% en 2027, aun manteniendo contenido el gasto público en términos reales.

Así, más allá de la intensidad que finalmente tenga la tensión electoral, los dos escenarios trazados por FIX comparten varios elementos: una economía creciendo a tasas bajas, un consumo privado con dificultades para recuperarse y un dólar que aceleraría su marcha durante 2027. La diferencia central pasa por cuánto deberá subir la tasa para contener la dolarización y cuánto terminará pagando la actividad por esa estrategia.

Esta nota fue publicada en el portal LaPolíticaOnline. Leer más

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